El gobierno de Estados Unidos anunció este martes prohibiciones a la importación de productos lácteos, motocicletas y casi todas las bebidas alcohólicas procedentes de Canadá, con vigencia a partir del 29 de septiembre. La medida responde a los aranceles de represalia implementados por Ottawa en medio de una profunda disputa comercial.
La escalada arancelaria entre Washington y Ottawa alcanzó un nuevo hito este 8 de septiembre de 2026, cuando el presidente estadounidense Donald Trump firmó una serie de órdenes ejecutivas para vetar la entrada de diversos bienes canadienses. Las restricciones comerciales se producen apenas horas después de que entraran en vigor los gravámenes de represalia aplicados por el gobierno canadiense a productos estadounidenses como acero, madera, ropa y queso, por un valor cercano a los 20 mil millones de dólares, según informaron funcionarios gubernamentales citados por Reuters.
Bebidas alcohólicas y lácteos bajo prohibición total en la frontera
Las nuevas restricciones estadounidenses impactan de lleno al sector de bebidas de Canadá. Los vetos a la importación abarcan la mayor parte de las bebidas alcohólicas, incluyendo cervezas, diversos tipos de vino, whisky, ron, vodka, vermut, tequila, mezcal y brandy, según los avisos publicados en el sitio web de la Casa Blanca. Asimismo, la prohibición se extiende a productos lácteos como el suero de leche, la cerveza sin alcohol, la melaza invertida y la melaza de caña.

Funcionarios de la administración estadounidense justificaron las medidas bajo la Sección 338, argumentando que Canadá mantiene una política discriminatoria contra el comercio de Estados Unidos.
Por otro lado, la Casa Blanca ajustó su lista de aranceles del 50 por ciento efectiva el 15 de septiembre, incorporando determinados quesos, al tiempo que retiró productos en lo que funcionarios describieron como labores de mantenimiento administrativo.
La respuesta de Ottawa y el colapso de las negociaciones
El trasfondo de esta confrontación se remonta al mes pasado, cuando las conversaciones comerciales colapsaron tras el retiro del primer ministro canadiense Mark Carney de las mesas de negociación el 21 de agosto. Washington había impuesto previamente aranceles del 50 por ciento a unos 20 mil millones de dólares en importaciones canadienses, abarcando sectores como el mueble, el vino, los equipos de pesca y hockey, el cemento y la electrónica.

En respuesta, el primer ministro canadiense defendió el rumbo adoptado por su país en un video difundido a través de plataformas digitales el martes. Siempre hay un costo para la acción. Pero no se acerca al costo de permanecer inmóviles, declaró Mark Carney, enfatizando que Canadá posee los recursos necesarios para diversificar sus mercados de exportación, tal como detalló Yahoo News.

Tenemos todo lo que necesitamos para pivotar y prosperar. Ese pivote tendrá un costo. Siempre hay un costo para la acción. Pero no se acerca al costo de permanecer inmóviles. Mark Carney, primer ministro de Canadá
A pesar de la tensión, los canales de comunicación diplomática no se han cerrado por completo. Gabriel Brunet, portavoz del ministro canadiense responsable del comercio bilateral Dominic LeBlanc, indicó que los funcionarios de ambos países mantienen conversaciones en curso sobre diversos temas, aunque reconoció que las negociaciones comerciales formales se encuentran suspendidas, según consignó la cobertura de Reuters.
Impacto económico y perspectivas para las empresas norteamericanas
Asimismo, los productores de bebidas espirituosas en Estados Unidos han sufrido las consecuencias de este conflicto prolongado. Chris Swonger, presidente y director ejecutivo del Consejo de Bebidas Destiladas de Estados Unidos, señaló que las restricciones previas implementadas por las provincias canadienses, que retiraron licores estadounidenses de sus estanterías, provocaron una caída superior al 70 por ciento en las exportaciones del sector hacia el país vecino, de acuerdo con la información publicada por Yahoo.
Las tensiones también han trascendido el ámbito estrictamente arancelario. Paralelamente, la Casa Blanca mantiene sobre la mesa advertencias adicionales, incluyendo la amenaza de elevar los aranceles a los vehículos y autopartes canadienses al 50 por ciento a partir del 1 de enero, y restricciones a la fabricante aeronáutica Bombardier a menos que traslade su producción a territorio estadounidense.
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