Investigadores de Google y del Howard Hughes Medical Institute han trazado por completo el sistema nervioso y el cerebro de una mosca de la fruta macho adulta. El mapa digital, que detalla más de 166.000 neuronas, ya es utilizado por ingenieros de software para entrenar redes virtuales en videojuegos clásicos.
La neurociencia acaba de alcanzar un hito histórico tras una década de trabajo intensivo. El pasado 3 de septiembre de 2026, científicos de Google y del Janelia Research Campus del Howard Hughes Medical Institute publicaron el primer mapa completo que detalla cada conexión neuronal del cerebro y el sistema nervioso central de una mosca de la fruta macho adulta, según la información difundida por Tom’s Hardware.
El proyecto, conocido técnicamente como conectoma, representa un diagrama de cableado sin precedentes. La magnitud de la obra comprende más de 166.000 neuronas y 125 millones de conexiones sinápticas.
Inteligencia artificial y microscopía electrónica para reconstruir el conectoma de la mosca
Para construir esta estructura tridimensional, los investigadores se valieron de métodos avanzados de imagen y computación. El proceso requirió seccionar el sistema nervioso del insecto en millones de láminas extremadamente finas, las cuales fueron fotografiadas mediante un microscopio electrónico. Posteriormente, se emplearon sistemas de inteligencia artificial para fusionar los millones de imágenes bidimensionales en formas neuronales tridimensionales.
Google Research explicó que el proceso combinó millones de imágenes bidimensionales para dar forma a estructuras neuronales tridimensionales, logrando reconstruir más de 166.000 neuronas, una cifra récord.
Tras la reconstrucción computacional, equipos de científicos dedicaron años a verificar y anotar cada resultado. Desde la perspectiva de los investigadores, este recurso fundamental permitirá a la comunidad científica emplear a la mosca de la fruta como un organismo modelo para comprender los mecanismos de funcionamiento cerebral. Las aplicaciones a largo plazo incluyen descifrar cómo los animales perciben el entorno, reaccionan ante los estímulos y la forma en que las vías neuronales dañadas podrían repararse en el futuro.
Ingenieros de software adaptan el cerebro simulado para jugar a Doom y Super Mario 64
Lejos de los laboratorios tradicionales, la respuesta de la comunidad de desarrolladores en internet fue inmediata. Pocos días después de la publicación oficial, varios ingenieros comenzaron a utilizar los datos abiertos para conectar la simulación neuronal a videojuegos clásicos. Entre los proyectos más comentados destaca el del ingeniero de software Alex Wormuth, quien detalló su avance en la plataforma X el pasado 6 de septiembre de 2026.
Alex Wormuth, ingenieros de software, señaló que cada fotograma de Doom estimula las neuronas sensoriales, la actividad neuronal se vincula con los controles del juego y el daño recibido genera un estímulo en dos células de dopamina PPL101 que actúa como refuerzo.
Wormuth habilitó una transmisión en directo para mostrar el progreso de la simulación mientras esta intenta aprender a sobrevivir dentro del título de disparos en primera persona. Paralelamente, otra desarrolladora identificada como Jessica Paquette implementó el mismo conectoma para controlar los movimientos de un personaje en Super Mario 64. En los videos compartidos en redes sociales, el avatar del juego aparece saltando y colisionando de manera repetida contra los muros.
Código abierto, experimentación libre y el futuro de la neurotecnología
El código fuente de estos experimentos se encuentra disponible en repositorios públicos. En el caso de la adaptación desarrollada por Paquette, la propia creadora indicó en GitHub que el programa fue elaborado íntegramente con asistencia de inteligencia artificial. El fenómeno de adaptación digital no se limitó exclusivamente a los videojuegos de acción, ya que otros usuarios de internet han experimentado conectando el cerebro simulado para que reaccione ante secuencias musicales, animaciones virales o para ejecutar patrones de movimiento específicos.
Google mantiene colaboraciones activas para desarrollar mapas similares en organismos más complejos, incluidos peces y ratones, en su camino por entender sistemas nerviosos de mayor escala.
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