Geoffrey Hinton, un referente en el campo de la inteligencia artificial, considera que esta tecnología aún no ha revelado todo su potencial. “La IA seguirá mejorando. Ya es extremadamente eficiente”, afirmó, según declaraciones recogidas por Presse Citron. Esta evolución, según el experto, transformará profundamente el mercado laboral. “Será capaz de reemplazar numerosos puestos de trabajo”, advierte, mencionando, entre otros, los centros de atención telefónica, ya susceptibles de automatización, así como otras profesiones a medida que los sistemas ganan autonomía.
¿En peligro el sector informático?
Contrario a la creencia popular, los empleos altamente cualificados no estarían a salvo. Los desarrolladores, por ejemplo, tradicionalmente considerados indispensables para la revolución digital, podrían ver su rol disminuido. El investigador señala que ciertas tareas de programación, antes largas y complejas, se ejecutan ahora mucho más rápidamente. “Mientras que antes se tardaban meses en completar ciertas tareas, hoy en día podrían llevar solo una hora en algunos casos”, subraya. “Se necesitará muy poca gente para los proyectos de ingeniería de software”.
Estos prodigios también conllevan peligros, y no creo que se esté prestando suficiente atención a cómo mitigarlos.
El investigador reconoce que la IA abre perspectivas, especialmente en medicina, educación o en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, insiste en que el entusiasmo actual a menudo ignora los riesgos. “Estos prodigios también conllevan peligros, y no creo que se esté prestando suficiente atención a cómo mitigarlos”, lamenta.
Escenario catastrófico
Esta inquietud la comparte una parte de la comunidad científica. A finales de octubre, Geoffrey Hinton co-firmó un llamamiento con más de 700 científicos, empresarios y responsables políticos. El texto reconoce que las herramientas de IA pueden aportar “una salud y una prosperidad sin precedentes”, al tiempo que alerta sobre las ambiciones de algunas empresas del sector, que buscan la creación de una superinteligencia que supere al ser humano en casi todas las tareas cognitivas.
Los firmantes evocan riesgos que van desde la pérdida de empleos y poder económico hasta la erosión de las libertades individuales, sin descartar amenazas para la seguridad nacional ni, en los escenarios más extremos, “la extinción potencial de la humanidad”.
