Irak: Las negociaciones para el desarme de las facciones se estancan ante la presión y el «veto iraní»
El gobierno de Al-Sudani se enfrenta a una coyuntura crítica en su gestión interna tras el reciente posicionamiento de las milicias proiraníes. Los esfuerzos oficiales por lograr el desarme de las facciones armadas en Irak han llegado a un punto muerto, en un escenario marcado por la persistencia de las tensiones políticas y los intereses geopolíticos regionales.
Según reportes internacionales, las conversaciones para desmantelar las capacidades militares de estos grupos han colapsado, alimentando las versiones sobre la existencia de un «veto iraní» que impide cualquier avance sustancial en la política de seguridad nacional iraquí.
La postura de las milicias
En medio de una creciente presión por parte de Estados Unidos, Kataeb Hezbollah ha reafirmado su determinación de mantener su arsenal. La organización ha manifestado que no solo se niega a entregar sus armas, sino que ha lanzado una propuesta desafiante: se han declarado dispuestos a comprar aviones y misiles a aquellas otras facciones que sí hayan decidido abandonar el camino de la lucha armada y entregar su armamento al Estado.

Esta postura ha dejado al ejecutivo de Al-Sudani ante una prueba de fuego, dificultando la recuperación de la estabilidad y la soberanía plena en el territorio iraquí, un objetivo que analistas describen como un intento de «restaurar la gloria de Mesopotamia».
La situación refleja la profunda división entre la voluntad del gobierno iraquí de consolidar el monopolio de la fuerza y la resistencia de grupos que, bajo el amparo de influencias externas, mantienen una estructura militar paralela que desafía la autoridad central del país.
