Durante décadas, Kennedy ejerció como abogado litigante, integrando un sector económico cuyo modelo de negocio se fundamenta en la rentabilidad obtenida a partir del miedo y el sufrimiento de los ciudadanos. Esta trayectoria profesional coloca a Kennedy dentro de una industria que, por su naturaleza, genera ingresos derivados de situaciones de vulnerabilidad pública.
El modelo económico de la litigación
La actividad desarrollada por Kennedy durante años ilustra la dinámica de un mercado donde el conflicto legal se convierte en un activo financiero. Al operar dentro de este sector, su práctica profesional se vinculó directamente con un sistema que capitaliza las crisis personales y el temor colectivo, transformando contingencias sociales en una fuente sostenida de beneficios económicos para los despachos de abogados involucrados.
