Las autoridades libias descubrieron este jueves fosas comunes con los restos de al menos 21 migrantes, según informaron fuentes de seguridad a la agencia Reuters. Además, diez supervivientes, que se encontraban retenidos, presentaban signos de tortura.
Los hechos ocurrieron en una granja cercana a la ciudad de Ajdabiya, tras recibir información sobre la detención de migrantes provenientes del África subsahariana. Las fuerzas de seguridad encontraron a hombres, mujeres y niños que mostraban evidentes indicios de haber sido sometidos a maltrato. Los supervivientes fueron trasladados a un hospital, donde relataron que había otros migrantes con ellos que ahora se encuentran desaparecidos.
La fosa común fue localizada a unos diez kilómetros al sureste de Ajdabiya, ciudad situada aproximadamente a 160 kilómetros de Bengasi, la segunda ciudad más grande de Libia.
El propietario de la granja ha sido arrestado y admitió conocer la existencia de la fosa, según fuentes locales citadas por Reuters. La causa de la muerte de los migrantes aún se desconoce y la investigación continúa en curso, indicó una fuente de las fuerzas de seguridad.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó que en 2024 se han detenido y devuelto a Libia a 26.635 migrantes que intentaban cruzar la ruta migratoria del Mediterráneo central, de los cuales 2.336 eran mujeres y 965 menores de edad. En 2023, el número de migrantes devueltos desde esta ruta marítima fue de 21.762, y en 2022, de 17.190.
La OIM subraya que la ruta del Mediterráneo central sigue siendo una de las más peligrosas del mundo para los migrantes. En 2024, 665 personas han muerto y 1.034 han desaparecido en esta ruta, mientras que en 2023, 962 personas perdieron la vida y 1.536 desaparecieron en su intento de llegar a Europa.
