Aunque se conocían los riesgos de las cabinas de bronceado UV para la piel, un equipo de investigadores de la Universidad de Northwestern (Chicago) y la Universidad de California en San Francisco ha aportado evidencia adicional de que los bronceadores artificiales alteran el ADN de las células cutáneas en una medida mucho mayor que la exposición solar.
“Incluso en la piel sana de personas que utilizan cabinas de bronceado, en áreas sin lunares, hemos descubierto modificaciones en el ADN que predisponen al melanoma”, explica el Dr. Pedram Gerami, profesor de investigación sobre cáncer de piel en la Universidad de Northwestern.
Un riesgo cuantificado
Para llegar a esta conclusión, el equipo comparó los registros médicos de aproximadamente 3.000 usuarios de bronceadores artificiales con los de 3.000 personas de la misma edad que nunca los habían utilizado. Los resultados fueron sorprendentes: el melanoma fue diagnosticado en el 5,1% de los usuarios de bronceadores, en comparación con solo el 2,1% de los no usuarios.
Después de ajustar los datos por edad, sexo, historial de quemaduras solares y antecedentes familiares, el uso de bronceadores artificiales se asoció con un aumento de 2,85 veces en el riesgo de melanoma, el tipo de cáncer de piel más mortal.
Evidencia a nivel molecular
Para comprender el mecanismo preciso, los científicos utilizaron nuevas tecnologías genómicas para secuenciar el ADN de 182 melanocitos individuales (las células que producen el pigmento donde se origina el melanoma) de tres grupos de donantes.
Los resultados revelaron que las células cutáneas de los usuarios de bronceadores artificiales presentaban casi el doble de mutaciones que las de las personas que nunca los habían utilizado, y estas mutaciones eran más propensas a estar relacionadas con el melanoma.
“Cuando nos exponemos al sol, hasta el 20% de la piel puede resultar muy dañada”, precisa el Dr. Gerami. “En los usuarios de bronceadores artificiales, observamos estas mismas mutaciones peligrosas en casi toda la superficie cutánea”.
Advertencias similares a las del tabaco
“La mayoría de mis pacientes comenzaron a broncearse a una edad temprana, en una época en la que eran vulnerables y no tenían el mismo nivel de conocimiento y educación que hoy en día”, continúa el Dr. Gerami. “Se sienten perjudicados por la industria y lamentan sus errores de juventud”. Para el científico, las cabinas de bronceado deberían llevar advertencias similares a las que figuran en los paquetes de cigarrillos.
Fuente: https://dx.doi.org/10.1126/sciadv.ady4878
