Parkinson y Dolor Crónico: Estudio Revela Alta Prevalencia

by Editora de Salud

Un estudio australiano reciente revela que las personas que viven con la enfermedad de Parkinson sufren de dolor crónico a tasas alarmantes, siendo casi tres veces más propensas a experimentarlo que la población general.

La investigación, liderada por QIMR Berghofer, encontró que dos tercios de los pacientes reportaron dolor persistente que interfiere con la movilidad, el sueño, la independencia y el bienestar emocional.

Los hallazgos han sido publicados en Annals of Clinical and Translational Neurology.

Los investigadores destacaron que este es el primer estudio que mide la prevalencia y la gravedad del dolor crónico a esta escala. El autor principal, el profesor asociado Miguel Rentería de QIMR Berghofer, señaló que el dolor crónico a menudo no se reconoce ni se trata adecuadamente en pacientes con Parkinson.

“Nuestro objetivo es que esta investigación tenga un impacto real en la vida de las personas, y queremos realizar estudios que sean relevantes para quienes viven con Parkinson. Uno de los síntomas más debilitantes que reportan es el dolor crónico”, afirmó Rentería. “Esperamos que estos hallazgos conduzcan a que el dolor crónico se reconozca, monitoree y maneje adecuadamente en el Parkinson, mejorando así la calidad de vida de los pacientes.”

El estudio analizó datos de 10,631 participantes del Australian Parkinson’s Genetics Study (APGS), con el apoyo de la Shake It Up Australia Foundation y la Michael J. Fox Foundation. Se encontró que el 66.2% de los participantes experimentaba dolor crónico, una cifra significativamente más alta que el 23% estimado en hombres y el 30% en mujeres de la población general.

Las mujeres resultaron ser desproporcionadamente afectadas, con un 70.8% reportando dolor. Las áreas más comunes de dolor fueron las nalgas (35.6%), la zona lumbar (25.4%), el cuello (19.4%) y las rodillas (17.2%).

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El dolor crónico se asoció fuertemente con la depresión, los trastornos del sueño y la osteoartritis. Además, la exposición a factores ambientales como pesticidas, metales pesados y el consumo de alcohol se relacionó con un aumento del dolor, especialmente en hombres.

El Dr. Kishore Kumar, neurólogo y coautor del estudio, enfatizó las importantes implicaciones clínicas de estos hallazgos. “Como clínicos, a menudo nos centramos en los síntomas motores del Parkinson, pero debemos asegurarnos de no descuidar los síntomas no motores, como el dolor, para poder tratar este aspecto de la enfermedad y mejorar la vida de los pacientes”, explicó.

Vicki Miller, CEO de la Shake It Up Australia Foundation, comentó que los resultados confirman lo que muchos pacientes han estado reportando durante mucho tiempo. “Muchas personas con Parkinson sufren en silencio. El dolor es invisible, pero es real, y esta investigación finalmente nos proporciona los datos para respaldar lo que la comunidad ha estado diciendo durante años”, dijo Miller. “Estamos orgullosos de apoyar la investigación que va más allá del laboratorio para comprender lo que realmente afecta la vida de las personas. Estudios como este son cruciales para impulsar un mejor apoyo, un diagnóstico más temprano y una atención más compasiva.”

Esta investigación representa el primer resultado importante del APGS, un estudio en curso que tiene como objetivo descubrir la base genética del Parkinson para informar nuevos objetivos terapéuticos y tratamientos personalizados. Los participantes completaron cuestionarios detallados sobre su historial médico, estilo de vida y síntomas, proporcionando información valiosa sobre uno de los síntomas más debilitantes pero a menudo ignorados de la enfermedad.

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Los autores enfatizaron la “urgente necesidad de mejorar el reconocimiento clínico, la evaluación integral y las estrategias de manejo personalizadas que integren intervenciones médicas, psicosociales y de estilo de vida”. También destacaron la importancia de abordar los factores de riesgo modificables, como las condiciones de salud mental y las exposiciones ambientales, para desarrollar enfoques de prevención y tratamiento más específicos.

“Las investigaciones futuras deberían centrarse en dilucidar los mecanismos subyacentes que impulsan la variabilidad del dolor crónico en el Parkinson y en desarrollar pautas basadas en evidencia para mejorar la calidad de vida y los resultados del tratamiento”, concluyeron.

Annals of Clinical and Translational Neurology, September 2025

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