Imaginen esto: están en su balcón en una noche tranquila, mirando la Luna brillar intensamente, y de repente se preguntan: ¿cómo se sentiría volar alrededor de ella? No aterrizar en ella, sino simplemente orbitarla y ver el lado que nunca vemos desde la Tierra.
Suena a algo sacado de una película de ciencia ficción, ¿verdad?
Sin embargo, en unas pocas semanas, cuatro personas harán exactamente eso, y el mundo entero –incluida India– está lleno de entusiasmo.
A medida que se acerca febrero, la expectación aumenta.
La fecha exacta del lanzamiento podría cambiar, ya que la seguridad es lo primero: las condiciones climáticas, las comprobaciones técnicas y la preparación de los astronautas son factores cruciales.
Se trata de la misión Artemis II de la NASA, y es un acontecimiento de gran importancia. La última vez que humanos se acercaron a la Luna fue en 1972, hace más de cincuenta años.
Fue durante las famosas misiones Apolo, cuando los astronautas caminaron sobre la superficie lunar y trajeron rocas. Nuestros padres y abuelos observaron esos momentos en televisores en blanco y negro, conteniendo la respiración con asombro.
Luego, durante décadas, las misiones se detuvieron.
Ahora, parece que la NASA está diciendo: «Hemos vuelto, y esta vez para quedarnos».
El programa Artemis no es un simple viaje rápido, sino un plan para regresar a la Luna, establecer bases allí y, finalmente, utilizarla como trampolín para llegar a Marte. Piensen en la Luna como un campo de entrenamiento antes de abordar algo aún más grande.
¿Qué es Artemis II?
Artemis I tuvo lugar en 2022, pero no había personas a bordo, ya que fue una prueba para verificar si la nave espacial y el cohete podían soportar el viaje.
Orbitó la Luna y regresó de forma segura, demostrando que la tecnología funcionaba. Ahora llega Artemis II, el crucial siguiente paso.
Esta vez, cuatro astronautas estarán dentro de la cápsula Orion, orbitando la Luna y regresando a casa; no aterrizarán en ella, pero se acercarán más que nadie en más de medio siglo.
Todo el viaje durará unos diez días, cubriendo millones de kilómetros. Es como llevar tu bicicleta nueva a dar una larga vuelta de prueba antes de usarla para un viaje importante, asegurándote de que todo funcione a la perfección.
La máquina que hace esto posible es diferente. Se llama Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), y es uno de los cohetes más potentes jamás construidos por el ser humano.
“Imaginen un edificio de más de treinta pisos. Así de enorme es este cohete. Su trabajo es impulsar la nave espacial Orion –la cápsula donde los astronautas comerán, dormirán y trabajarán– hasta la Luna y de regreso”, explicó el analista espacial Girish Linganna.
El sábado, la NASA trasladó lentamente este cohete gigante desde su edificio de ensamblaje hasta la plataforma de lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy en Florida.
El recorrido de seis kilómetros tardó casi doce horas en completarse debido al peso de miles de toneladas del cohete.
Lo siguiente es algo llamado una «prueba de ensayo en húmedo», programada para principios de febrero.
El cohete se llenará con combustible superenfriado, se realizará todo el conteo regresivo como si fuera el día del lanzamiento y luego se drenará de forma segura.
Si todo sale perfecto, el lanzamiento real podría tener lugar tan pronto como el 6 de febrero, aunque existen fechas de respaldo en caso de que surjan problemas climáticos o técnicos.
Una tripulación inspiradora de cuatro miembros
El comandante Reid Wiseman, un astronauta veterano que ha estado en el espacio antes, lidera el equipo.
Victor Glover será el piloto, y esto es especial: se convertirá en la primera persona afroamericana en embarcarse en una misión lunar.
Christina Koch, especialista de misión, hará historia como la primera mujer en orbitar la Luna.
Representando el trabajo en equipo internacional está Jeremy Hansen de Canadá.
Estas personas no son solo pilotos hábiles, sino personas comunes y corrientes que soñaron en grande y se entrenaron increíblemente duro durante años. Han practicado vivir en espacios reducidos, lidiar con la gravedad cero y gestionar emergencias que podrían ocurrir a millones de kilómetros de casa.
Imaginen flotar dentro de una habitación pequeña y mirar por la ventana para ver la Tierra –que tiene a su familia y todo lo que conocen– como un pequeño punto azul distante. Eso requiere mucho coraje.
¿Por qué debería importarle esto a la India?
Bueno, la exploración espacial afecta a todos nosotros. Nuestra propia ISRO ya ha logrado cosas asombrosas con sus misiones Chandrayaan, incluso aterrizando en el polo sur de la Luna antes que nadie.
“Estas misiones aportan beneficios prácticos –mejor previsión meteorológica, nuevos medicamentos y tecnologías avanzadas– que eventualmente llegan a nuestros teléfonos y hogares. También crean miles de empleos e inspiran a las jóvenes mentes a dedicarse a la ciencia y la innovación”, observó Linganna.
“Curiosamente, más de 15 lakh de personas en todo el mundo –incluidas muchas de la India– enviaron sus nombres digitalmente para ser transportados en un chip dentro de Orion”, añadió.
