Líderes militares advirtieron al secretario de Defensa, Pete Hegseth, que prolongar las operaciones a gran escala contra Irán pone en riesgo la capacidad de defensa estadounidense en otros frentes, según un informe clasificado del Pentágono.
Varios mandos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos advirtieron al secretario de Defensa, Pete Hegseth, que extender las operaciones militares a gran escala frente a Irán resulta insostenible y debilita la preparación del país para disuadir amenazas en otros rincones del mundo, según revelaron fuentes cercanas a una evaluación interna del Pentágono reportada por The Washington Post.
Desacuerdo en el Libro de Órdenes del Secretario de Defensa
Las objeciones quedaron registradas en la edición del 14 de agosto del Libro de Órdenes del Secretario de Defensa, conocido como SDOB por sus siglas en inglés. Este documento, que se publica dos veces al mes, detalla la disponibilidad global de buques, aeronaves y sistemas de armas, además de plasmar las prioridades del presidente Donald Trump para las Fuerzas Armadas.
Ante la posibilidad de que la Casa Blanca ordene nuevos ataques mientras presiona a Teherán para que reabra el estrecho de Ormuz, el Comando Central mantiene movilizados a más de 50.000 soldados. El SDOB de mediados de agosto estipula que parte de este personal permanezca en Medio Oriente hasta septiembre, mientras que otros contingentes tienen órdenes de extender su permanencia hasta 2027.
Esta perspectiva de alargar los despliegues provocó resistencia formal entre los altos mandos.
Inventarios reducidos y presión sobre los teatros globales
La evaluación interna describe un escenario calificado por fuentes familiarizadas como más sombrío
de lo habitual. Los jefes militares del Comando Europeo y del Comando Sur señalaron que la cesión continua de buques y aeronaves de vigilancia al Comando Central ha mermado su propia capacidad de respuesta defensiva. Paralelamente, el almirante Samuel Paparo, al frente del Comando del Pacífico, cuestionó el nivel constante de apoyo exigido, el cual comprende un grupo de ataque de portaaviones y destructores navales.
Fuentes citadas en el informe indican que apenas una cuarta parte de la flota de destructores se encuentra disponible para nuevos despliegues. Esta situación agrava la preocupación por la merma en los arsenales estadounidenses, particularmente de misiles interceptores y de precisión a largo alcance, tras seis meses de conflicto en la región.
La postura de la Casa Blanca y el contexto en Teherán
Sean Parnell, portavoz del secretario de Defensa Pete Hegseth, señaló que las decisiones referidas al alcance y la duración del despliegue de fuerzas específicas de todos los Comandos se toman en función de la evaluación actual de la amenaza, las prioridades estratégicas establecidas por el presidente y el asesoramiento del Jefe del Estado Mayor Conjunto y los Comandantes de Combate.
Mientras tanto, la administración norteamericana mantiene una estrategia de presión económica y militar. El presidente Trump insiste en que todas las opciones siguen sobre la mesa, mientras que el gobierno iraní se niega a capitular. Por su parte, en medio de las tensiones regionales, el líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, emitió un mensaje con motivo del nacimiento de Mahoma en el que calificó a los dirigentes de Estados Unidos y del régimen sionista como enemigos de la unidad del mundo islámico.
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