El mundo del gaming es testigo de un cambio de guardia histórico: Phil Spencer, figura emblemática de Xbox desde 1988, ha presentado su dimisión. Este adiós no es aislado, ya que Sarah Bond, actual presidenta de la marca, también dejará la compañía. La sucesión refleja fielmente las nuevas prioridades de Microsoft, con el timón pasando a Asha Sharma, una directiva proveniente de la división CoreAI. La elección de una especialista en inteligencia artificial en lugar de una experta en videojuegos marca una ruptura clara con la gestión anterior de Spencer.
Esta revolución interna surge en un contexto financiero complicado para la consola, nacida en 2001. Los últimos datos de 2025 revelan cifras preocupantes. Los ingresos por la venta de hardware se desplomaron un 32% y la facturación total de la división registró un descenso del 9%.
En el mercado estadounidense, Xbox ha sido superada incluso por empresas más pequeñas como Nex Playground, cayendo al tercer puesto a nivel mundial, por detrás de Sony (45%) y Nintendo (27%), con una cuota de mercado del 23%.
Para mitigar estas pérdidas, Microsoft ya había intentado reducir costes mediante despidos y el aumento de precios, medidas que, sin embargo, no han logrado revertir la situación.
La crisis de Xbox no es solo un reflejo de la competencia externa, sino el resultado de una estrategia específica iniciada en 2014 por el CEO Satya Nadella. Bajo su liderazgo, Microsoft ha desplazado su enfoque hacia la nube (Azure) y los modelos de suscripción.
En esta visión, la consola física se ha convertido en un elemento accesorio, un medio para distribuir servicios en lugar de ser el fin último del negocio. Al igual que ocurrió con Windows, Xbox se ha transformado en la puerta de entrada a Game Pass.
Lanzado en 2017, Xbox Game Pass debía revolucionar el sector. Para apoyarlo, Microsoft completó adquisiciones colosales, culminando con los 68 mil millones de dólares invertidos en Activision Blizzard en 2023. Sin embargo, las ambiciones de Spencer (que aspiraba a alcanzar los 100 millones de usuarios para 2030) chocaron con la realidad. Tras llegar a los 34 millones de suscriptores en 2024, el crecimiento se estancó.
La creación de Microsoft Gaming ha diluido aún más la fuerza de la marca Xbox. La estrategia multiplataforma ha llevado a la empresa a ceder títulos históricamente exclusivos, como Forza Horizon 5 y Age of Empires II, a competidores directos como PlayStation y Switch.
Esta apertura total ha generado lo que los analistas definen como una crisis de identidad. Una campaña publicitaria de 2024 explicitó este paradoxo, definiendo “Xbox” como cualquier dispositivo capaz de ejecutar un juego (PC, smartphone o visor), vaciando de hecho el significado de la consola doméstica.
La llegada de Asha Sharma plantea interrogantes legítimos entre los aficionados. Sharma no es una jugadora en el sentido tradicional del término y su experiencia se centra profundamente en el desarrollo de algoritmos.
En una reciente comunicación a los empleados, la nueva líder intentó tranquilizar al equipo, declarando su intención de proteger el ecosistema de contenido carente de identidad generado masivamente por inteligencias artificiales. También mostró señales de apertura hacia la comunidad en X, admitiendo comprender el descontento de los usuarios por la escasez de títulos exclusivos.
