Un amplio estudio piloto australiano revela que analizar a adultos jóvenes sanos en busca de genes de alto riesgo puede detectar riesgos de enfermedades graves años antes de que aparezcan los síntomas, desafiando las pruebas genéticas tradicionales basadas en el historial familiar.
Estudio: Factibilidad y resultados del programa piloto de cribado genómico a nivel nacional DNA Screen. Crédito de la imagen: Westlight / Shutterstock
En un estudio reciente publicado en Nature Health, un grupo de investigadores evaluó la viabilidad, la adopción clínica y el rendimiento diagnóstico del cribado genómico a nivel nacional en la población adulta para afecciones genéticas médicamente relevantes.
Justificación del cribado genómico poblacional
¿Qué pasaría si un adulto sano de 30 años pudiera descubrir un riesgo de enfermedad potencialmente mortal años antes de que aparezcan los síntomas? Anteriormente, las pruebas genéticas en adultos dependían de un historial familiar sólido y una enfermedad personal grave, lo que dejaba sin detectar a personas con alto riesgo. Sin embargo, los avances en la medicina genómica han hecho esto posible. Enfermedades hereditarias como el cáncer de mama y ovario, la hipercolesterolemia y el síndrome de Lynch son muy comunes, potencialmente mortales y, a menudo, se pueden prevenir o mitigar si se detectan a tiempo, pero con frecuencia permanecen sin diagnosticar. El cribado genómico poblacional es una alternativa prometedora, ya que identifica el riesgo genético antes del inicio de la enfermedad y puede guiar la atención preventiva. Los sistemas de salud están explorando cada vez más las pruebas genéticas a gran escala, pero las pruebas en el mundo real son esenciales para informar las decisiones éticas, clínicas y económicas. Se necesita más investigación para comprender los resultados a largo plazo, la penetrancia específica del gen en poblaciones no seleccionadas y los impactos posteriores de este enfoque.
Diseño del estudio y estrategia de reclutamiento
Se llevó a cabo un programa piloto de cribado genómico a nivel nacional y prospectivo entre adultos australianos de entre 18 y 40 años que no tenían un diagnóstico previo genético de cáncer hereditario de mama y ovario, síndrome de Lynch o hipercolesterolemia familiar. Los participantes fueron reclutados a través de la cobertura mediática nacional y luego invitados por etapas para formar una cohorte diversa en términos de geografía, sexo, origen cultural y nivel socioeconómico. Los participantes se registraron en línea, completaron módulos educativos, aprobaron un cuestionario de conocimientos y proporcionaron consentimiento informado antes de enviar muestras de saliva por correo.
Pruebas genéticas e informes de variantes
ADN se extrajo y analizó utilizando un panel de secuenciación de próxima generación personalizado que se dirigió a diez genes de alto riesgo asociados con las tres afecciones. Solo se informaron las variantes patógenas o probablemente patógenas, siguiendo las pautas del American College of Medical Genetics and Genomics y la Association for Molecular Pathology. Las variantes de significado incierto y las variantes benignas no se revelaron para reducir la ansiedad innecesaria y la carga clínica. Los hallazgos informados fueron resultados de investigación que requerían confirmación en laboratorios clínicos acreditados, y el ensayo no detectó variantes estructurales grandes ni cambios en el número de copias.
Seguimiento clínico y gestión de datos
Los participantes con variantes de alto riesgo detectadas recibieron asesoramiento genético por teléfono y se les ofreció derivación a servicios especializados de genética clínica o clínicas de lípidos. Los equipos clínicos recopilaron el historial familiar, evaluaron la elegibilidad para las pruebas genéticas financiadas por el gobierno y organizaron pruebas de confirmación a través de laboratorios de diagnóstico acreditados. Los datos del estudio se gestionaron utilizando el software Research Electronic Data Capture y los análisis se realizaron utilizando el entorno computacional estadístico R.
Tasas de participación y rendimiento diagnóstico
La participación del público en la iniciativa de cribado genómico fue sustancial. Más de 30.000 personas se registraron en un corto período de tiempo después de la cobertura mediática nacional, lo que refleja un gran interés en la información de salud proactiva. De estos, 10.263 participantes completaron el cribado genómico, con una edad media de 31,9 años. Ligeramente menos de la mitad (45,5%) eran hombres y el 30% provenían de entornos cultural y lingüísticamente diversos, lo que demuestra un amplio alcance demográfico.
El cribado genético identificó variantes patógenas o probablemente patógenas en 202 participantes, lo que representa aproximadamente el 2% de los examinados. Las variantes en BRCA2 y LDLR fueron las detectadas con mayor frecuencia, vinculadas respectivamente al cáncer hereditario de mama y ovario y a la hipercolesterolemia familiar. Ningún participante portaba más de una variante de alto riesgo. Casi todos los individuos (98,1%) no tenían un diagnóstico personal previo de una afección clínica relacionada, lo que destaca la capacidad del cribado genómico para identificar riesgos ocultos antes de que la enfermedad se reconozca clínicamente. Sin embargo, es posible que la probabilidad de que una variante detectada cause una enfermedad sea menor en personas examinadas en la población que en familias remitidas para evaluación clínica.
Adopción clínica y vías de atención preventiva
Las tasas de seguimiento clínico fueron altas. Entre los participantes que requirieron derivación, casi todos aceptaron la derivación y la mayoría asistió a citas con especialistas. El asesoramiento genético apoyó la comprensión de los resultados y facilitó la entrada en vías de atención adecuadas, donde a los participantes se les recomendó típicamente estrategias de manejo de riesgos basadas en la evidencia, como una vigilancia mejorada del cáncer o intervenciones para reducir los lípidos.
Limitaciones de las pruebas genéticas basadas en criterios
Otro hallazgo clave fue que el 74,5% de los participantes que asistieron a clínicas especializadas no habrían calificado para las pruebas genéticas financiadas por el gobierno según los criterios existentes. La mayoría no tenía antecedentes personales de enfermedad y, a menudo, carecía de un historial familiar que desencadenara las pruebas. Para las variantes asociadas con el cáncer, el 72,6% no era elegible para las pruebas según las pautas actuales. De manera similar, la mayoría de los participantes con variantes de hipercolesterolemia familiar no habían cumplido previamente los criterios para las pruebas financiadas; el 38,5% no se había medido el colesterol en el último año y el 63,5% no estaba recibiendo terapia para reducir los lípidos, a pesar de que muchos tenían niveles elevados de colesterol de lipoproteínas de baja densidad cuando se evaluaron.
El historial familiar demostró ser un predictor poco fiable del riesgo genético. Más de la mitad de los participantes con variantes de alto riesgo no informaron de familiares de primer grado afectados. Este hallazgo destaca una limitación importante de los enfoques de prueba basados en criterios e ilustra cómo depender únicamente del historial familiar puede retrasar el diagnóstico y la prevención.
Implicaciones para la atención preventiva
Desde una perspectiva del mundo real, estos hallazgos tienen implicaciones importantes. La identificación temprana permite a las personas tomar medidas preventivas mucho antes de que aparezca la enfermedad clínica, lo que podría reducir la incidencia de cáncer o los eventos cardiovasculares durante la edad adulta temprana y la mediana edad. A nivel de población, este enfoque puede cambiar la atención médica del tratamiento reactivo a la prevención, aunque se necesita un seguimiento a largo plazo para evaluar los impactos en los resultados de salud, la utilización de la atención médica, la penetrancia específica del gen y los costos.
Conclusiones y consideraciones futuras
Este programa piloto a nivel nacional demuestra que el cribado genómico poblacional en adultos es factible, muy aceptable y clínicamente viable dentro de un sistema de salud pública. El programa identificó con éxito a jóvenes adultos con alto riesgo genético que de otro modo habrían permanecido sin diagnosticar según los marcos de prueba actuales. La alta adopción clínica y la participación indican que las personas valoran el conocimiento temprano del riesgo cuando se proporciona un asesoramiento y una atención de seguimiento adecuados. Al revelar las limitaciones de las pruebas basadas en el historial familiar, los hallazgos ilustran cómo el cribado genómico poblacional podría remodelar la atención preventiva, al tiempo que subraya la necesidad de una evaluación continua de los beneficios a largo plazo, los riesgos, la incertidumbre de la penetrancia y las consideraciones de equidad.
Referencia del diario:
- Lacaze, P., Tiller, J., Brotchie, A., Nguyen-Dumont, T., Steen, J., Belluoccio, D., Young, M.-A., Willis, A. M., Mitchell, L. A., Terrill, B., Nowak, K. J., Burns, B., Horton, A. E., Nicholls, S. J., Ademi, Z., Green, R. C., Manchanda, R., Thompson, B. A., Thomas, D., Milne, R. L., Bruinsma, F., Delatycki, M. B., Pang, J., Watts, G. F., Macrae, F., Poplawski, N., Kirk, J., Tucker, K., Andrews, L., Wallis, M., Susman, R., Pachter, N., Sullivan, D., Ragunathan, A., James, P., Zalcberg, J., McNeil, J. J., Southey, M. C., Winship, I. (2026). Factibilidad y resultados del programa piloto de cribado genómico a nivel nacional DNA Screen. Nature Health, 1, 90–98. DOI: 10.1038/s44360-025-00020-x, https://www.nature.com/articles/s44360-025-00020-x
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