Más de una cuarta parte de la fuerza laboral belga –equivalente a 1,35 millones de personas– actualmente trabaja a tiempo parcial, según los últimos datos de Eurostat analizados por Acerta. Esta cifra supera significativamente el promedio europeo del 18,4%, posicionando a Bélgica entre los cinco países con mayor proporción de trabajadores a tiempo parcial en el continente, después de los Países Bajos (43,6%), Alemania (31%), Austria (30,5%) y Dinamarca (27,7%).
El fenómeno es particularmente pronunciado entre los jóvenes. Actualmente, el 31,5% de la Generación Z (entre 15 y 29 años) no trabaja a tiempo completo en su ocupación principal, lo que representa un aumento espectacular del 28% en un solo año. En contraste, el promedio europeo para esta generación solo experimentó un incremento del 2,6% en el mismo período (de 23,3% a 23,9%). Bélgica, por lo tanto, registra uno de los aumentos más rápidos de Europa en el empleo a tiempo parcial entre los jóvenes, superado únicamente por países más pequeños como Letonia (+35,1%) y Chipre (+30,1%), donde la proporción general de trabajadores a tiempo parcial sigue siendo considerablemente menor (15% y 14,7% respectivamente).
Según la experta jurídica de Acerta, Amandine Boseret, los jóvenes optan cada vez más por modalidades de trabajo a tiempo parcial de forma deliberada, valorando la flexibilidad y la posibilidad de concentrar sus energías en aquello que realmente les motiva. Muchos combinan un empleo a tiempo parcial con un segundo trabajo o un “flexi-job” para desarrollar una pasión o llevar a cabo un proyecto personal. La expansión del sistema belga de “flexi-jobs” facilita claramente esta acumulación de actividades.
Sin embargo, esta tendencia no se limita a decisiones individuales. La incertidumbre económica ha dificultado el acceso a empleos a tiempo completo para los jóvenes, ya que los empleadores, más cautelosos, se centran en sus equipos existentes. Esta situación afecta, en primer lugar, a los trabajadores más jóvenes.
El estudio también revela que las mujeres, incluso dentro de la Generación Z, son las que con mayor frecuencia trabajan a tiempo parcial. No obstante, la brecha de género se está reduciendo. Entre los menores de 30 años, el porcentaje de hombres que trabajan a tiempo parcial ha aumentado del 17,3% al 25,3% en un año (+46,2%), mientras que en las mujeres ha pasado del 32,5% al 38,5% (+18,5%). A nivel europeo, el promedio entre los jóvenes hombres se ha mantenido estable (17,9%), y el de las jóvenes ha aumentado ligeramente, del 29,8% al 30,9%. En general, la diferencia entre sexos también disminuye: era de 32,4 puntos porcentuales hace 20 años, de 27,9 puntos en 2020 y de 24,6 puntos en 2025.
El empleo a tiempo parcial también está ganando terreno entre los trabajadores de mayor edad. En el grupo de 50 a 74 años, la proporción ha alcanzado el 31,9%, lo que representa un aumento de 7,1 puntos porcentuales (+28,6%) en comparación con hace 20 años.
