Las modificaciones propuestas “son peores de lo que nadie esperaba, con la Comisión Europea continuando por un camino de autodestrucción, con un impacto innegable en la naturaleza de la Unión Europea, la salud de sus ecosistemas y la funcionalidad de sus servicios ecosistémicos”, declaró Ioannis Agapakis, abogado de la organización benéfica de derecho ambiental ClientEarth.
El desacuerdo pone de manifiesto una contradicción fundamental dentro del movimiento ecologista. Aquellos que consideran el cambio climático como la mayor amenaza para el planeta argumentan que debemos construir alternativas limpias a los combustibles fósiles a un ritmo acelerado. Esto inevitablemente implica talar árboles, remover la tierra y alterar los hábitats para construir las líneas eléctricas, las energías renovables y las minas de minerales críticos necesarias para sustentar la transición.
Sin embargo, muchos defensores del medio ambiente y científicos insisten en que la pérdida de biodiversidad es una crisis tan grave como el calentamiento global, aunque aún no reciba el reconocimiento que merece. Advierten que sacrificar la naturaleza en aras de la energía baja en carbono es una estrategia arriesgada, especialmente considerando el papel clave que juega la naturaleza en la mitigación del impacto del cambio climático.
Naturaleza vs. redes
La Comisión anunció el miércoles que relajará las normas ambientales en múltiples leyes para permitir una tramitación más rápida de los permisos para las redes eléctricas, las energías renovables y los oleoductos de hidrógeno, como parte de un amplio paquete de reformas para ampliar la capacidad de las redes energéticas del continente.
Los grupos de energías renovables afirmaron que los cambios permitirán construir más paneles solares, turbinas eólicas y baterías.
“Quisiera felicitar a la Comisión por destacar la urgencia y la necesidad de las inversiones en redes y las herramientas clave para acelerarlas: priorizar los proyectos críticos para reducir los cuellos de botella, agilizar los procedimientos de concesión de permisos e incentivar las inversiones a través de marcos regulatorios estables”, afirmó Ignacio Galán, presidente ejecutivo de la empresa de energía eólica Iberdrola.
